miércoles, 18 de enero de 2023

EL HUEVO. POSIBLEMENTE EL ALIMENTO MÁS NUTRITIVO.



 EL HUEVO. POSIBLEMENTE EL ALIMENTO MÁS NUTRITIVO.

El huevo, es posiblemente y con diferencia el alimento más nutritivo de nuestra dieta, pues contiene todos los macronutrientes necesarios para la vida humana. Basta solo con pensar que un huevo por sí mismo, da origen a un ser vivo completo (el pollo).
Del huevo, al margen de su gran cantidad de nutrientes y de la biodisponibilidad de los mismos, destaca la excelente calidad de sus proteínas y que es uno de los alimentos de origen animal con la mejor composición grasa.
Del mismo modo, el huevo contiene, sobre todo en la yema, todas las vitaminas que el hombre necesita para vivir menos la vitamina C y también minerales de gran interés para la salud, como el fósforo, el zinc, el hierro y el yodo.
Las proteínas las podemos encontrar en alimentos como la carne, el pescado, los lácteos o las legumbres, pero la proteína del huevo es considerada la más perfecta que hay. De hecho, cuando se compara la calidad de otras proteínas se hace en relación con la del huevo, que tiene una puntuación de 100 sobre 100. Esto es así porque la proteína del huevo contiene los nueve aminoácidos esenciales, que son aquellos que el organismo no puede sinterizar por sí mismo.
Durante muchos años, ha persistido la idea de que los huevos eran perjudiciales para la salud por su alto contenido en colesterol. Sin embargo, con los años se ha descubierto que un alto nivel de colesterol en la dieta de una persona sana no supone necesariamente un alto nivel de colesterol acumulado en el organismo.
En cuanto a los lípidos (grasas), el 35% son ácidos grasos saturados y el 65%, insaturados. De estos, la mayor parte son monoinsaturados (AGM) y el resto poliinsaturados (AGP), que son beneficiosos para la salud cardiovascular. Su proporción entre grasa insaturada y grasa saturada es nutricionalmente recomendable según muchas instituciones oficiales.
Los huevos contienen gran cantidad de colina, un nutriente que suele asociarse dentro de las vitaminas del grupo B. Unos niveles bajos de colina están asociados con enfermedades del hígado y el corazón y con enfermedades neurológicas. Además, la colina es fundamental para el desarrollo del cerebro de los fetos en mujeres embarazadas.
Finalmente, el huevo contiene unos pigmentos con carácter antioxidante y con un papel en la prevención de la degeneración macular y la formación de cataratas.
El huevo, preferiblemente cocido (por seguridad alimentaria y evitando la fritura), consumido con moderación (en personas sanas no más de uno diario y en personas con factores de riesgo, no más de 2 por semana), es probablemente y de largo, el alimento más nutritivo a nuestro alcance.
No dejéis de ver en la tabla que adjunto, la cantidad de nutrientes que presenta, donde se reflejan las cantidades de nutrientes y los porcentajes diarios que cubre. Obsérvese la cantidad de vitamina B12, de vitamina D y de colina que aportan.

martes, 17 de enero de 2023

LAS GRASAS TRANS. UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA.

 ¿Qué son?

Los ácidos grasos trans (AGT) son un tipo particular de grasas insaturadas que se encuentra de forma natural en algunos alimentos, como en los lácteos o la carne de vaca, cabra u oveja. Sin embargo, la principal preocupación está en los producidos industrialmente y que se emplean artificialmente para tratar algunos productos. En el sector industrial, los aceites parcialmente hidrogenados son la principal fuente de grasas trans y resultan de transformar aceites vegetales líquidos en sólidos, mediante un proceso llamado hidrogenación.

¿Para qué se utilizan?

Los aceites parcialmente hidrogenados se introdujeron por primera vez en el suministro de alimentos a mediados del siglo XX como sustitutos de la mantequilla, ya que son baratos, duraderos, fáciles de manejar y, además, añaden textura y sabor a diferentes productos alimenticios. Principalmente se utilizan para freír, como ingrediente en productos horneados y como espesantes, añadiendo cremosidad.

¿En qué productos es más frecuente encontrarlos?

Se encuentran habitualmente en galletas, pasteles, bollería industrial, frituras de todo tipo, comida rápida, sopas y salsas preparadas y en algunos alimentos congelados, como pizzas o helados.

¿Por qué suponen un problema?

Se ha demostrado que un alto consumo de grasas trans aumenta seriamente el riesgo de enfermedades cardíacas más que cualquier otro nutriente por caloría. En particular, las grasas trans aumentan el colesterol LDL (malo) y, al mismo tiempo, reducen el HDL (bueno), lo que puede provocar que se acumule colesterol en las arterias. Según los últimos datos de la OMS, la ingesta de grasas trans causa más de 500.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año y según un informe emitido por la Red Europea del Corazón, el riesgo de morir por alguna cardiopatía es hasta un 25% mayor cuando el 2% de la ingesta diaria de energía procede de AGT.

¿Cuánto se puede comer?

Este tipo de grasas no aportan nada positivo en la dieta, por lo que la mayor parte de las instituciones recomienda excluirlos. A pesar de ello, las recomendaciones internacionales indican que la ingesta total de grasas trans debería limitarse a menos del 1% de la ingesta energética total, lo que se traduce en menos de 2,2 g/día con una dieta de 2000 calorías.

¿Qué ha hecho la UE?

La Comisión Europea decidió finalmente limitar la cantidad de ácidos grasos trans industriales en los productos alimenticios a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa. Esta medida entró en vigor el 14 de mayo de 2019.

¿Por qué se ha impuesto un límite legal en lugar de desaconsejar su consumo como sucede con otros productos?

En los últimos años varios estudios han demostrado que un límite legal de estas grasas en los alimentos es la medida más eficaz para reducir su ingesta. En Dinamarca, el primer país que impuso restricciones a los AGT de producción industrial, su contenido en los productos alimenticios disminuyó drásticamente y las muertes por enfermedades cardiovasculares se redujeron más rápidamente que en otros países de la OCDE.

¿Cómo identificar la cantidad de grasas trans en un producto?

La única alternativa es buscar en el etiquetado la cantidad de aceites parcialmente hidrogenados, ya que la actual normativa comunitaria no obliga a los fabricantes a informar en las etiquetas sobre la cantidad de grasas trans que contienen los productos. Esta normativa asume que los consumidores pueden deducir del etiquetado si un producto contiene AGT industriales, a pesar de que el informe de la Comisión Europea destaca que “la mayoría de los europeos no sabe nada sobre este tipo de grasas”.



lunes, 16 de enero de 2023

COVID Y CÁNCER. DAÑOS COLATERALES.

 COVID Y CÁNCER. DAÑOS COLATERALES.

En la actualidad se diagnostican unos 280.000 nuevos cánceres al año y mueren unas 160.000 personas por esta causa. Es la segunda causa de mortalidad en España con un 25% de las defunciones. El riesgo de tener cáncer aumenta de forma significativa a partir de los 45-50 años. El hombre tiene una probabilidad de un 41% de contraer cáncer antes de llegar a los 80 años y la mujer de un 27%. En España los cánceres más frecuentes son el de colon y recto con unos 43.000 anuales, seguido del de mama con unos 35.000, el de pulmón y el de próstata, ambos con unos 31.000 y el de vejiga con unos 23.000. Ya a más distancia se encuentran los linfomas y el de páncreas, ambos con unos 9.000, el de útero y el de hígado ambos con unos 7.000, etc. En el ámbito causal, se estima que una de cada 3 muertes está directamente relacionada con los 5 factores evitables: tabaco, alcohol, infecciones, sedentarismo y hábitos alimentarios inadecuados.

No obstante, en los últimos tiempos, en el campo de la oncología, se ha conseguido mitigar de forma muy significativa la mortalidad del cáncer, sobre todo, por una herramienta que permite el diagnóstico de un gran número de lesiones precancerosas y de lesiones tumorales en estadios muy tempranos, esta herramienta no es otra que el cribado o screening. La detección de tumores en fases iniciales o que aún no se han malignizado, permite cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia que en muchos casos consiguen curar la lesión, evitar su extensión y prolongar la esperanza de vida cuando el pronóstico es muy malo.

En el tiempo que ha transcurrido desde que se inició la pandemia por Sars-Cov2 (Covid 19), hemos sido testigos, entre otras muchas cosas, de como un sistema de salud mejorable ha sucumbido ante una emergencia sanitaria de este tipo. La atención inmediata que demandaban los pacientes con Covid, en especial en las etapas iniciales de la pandemia donde el virus ocasionaba un número de neumonías bilaterales que el sistema sanitario no podía soportar ni por infraestructuras ni por alternativas terapéuticas, supuso renunciar a la atención de otras patologías que aparentemente parecían menos graves en ese momento.

A ello hay que sumar la facilidad con que se contagiaba el personal sanitario, las medidas que se impusieron en Atención Primaria y en hospitales, focalizando la atención en asistencia telefónica, realización de test y vacunación, la reticencia de los profesionales sanitarios para prescribir estudios de extensión por considerarlos menos urgentes en esos momentos, la paralización de cirugías y pruebas diagnósticas importantes programadas, el propio miedo de muchos pacientes que se notaban diversos síntomas no Covid pero que preferían no ir a los centros médicos por miedo a contagiarse y también y a colación de la prevención del cáncer, el paréntesis demasiado prolongado en las campañas de cribado o screening.

Se pausaron las mamografías, colonoscopias, test de sangre oculta en heces, tactos rectales, pruebas de PSA, de Papanicolau … es decir, dejaron de diagnosticarse lesiones precancerosas o cancerosas de mama, de colon y recto, de próstata, de cérvix, etc. Ello supone, como fácilmente se puede deducir que, muchas personas perdieron la oportunidad de tener un diagnóstico de cáncer en un estadio inicial, con lo que ello conlleva.

En definitiva, la Covid ha tenido muchos daños colaterales, muchos agentes oportunistas, entre ellos, el que comentamos en esta entrada, dejamos de ver a tiempo muchos cánceres y de atender otras enfermedades igual de peligrosas que estaban en curso o ya establecidas.





domingo, 15 de enero de 2023

DEJAR LOS ANSIOLÍTICOS. TABLA DE EQUIVALENCIAS ENTRE BENZODIACEPINAS (BZP). (MANUAL ASHTON)

DEJAR LOS ANSIOLÍTICOS. TABLA DE EQUIVALENCIAS ENTRE BENZODIACEPINAS (BZD). (MANUAL ASHTON)

Esta es mi tabla de elección a la hora de manejar BZD, para instaurarlas, sustituirlas o retirarlas. En ella se expresan parámetros fundamentales como la vida media, el perfil (a=ansiolítico, h=hipnótico, e=anticonvulsivante) y sobre todo, la potencia ansiolítica expresada en dosis equivalentes a 10 mg de diazepam (Valium).
Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la ONU, España es el país que más BZD consume del mundo. En torno a más de 2 millones de españoles consumen este tipo de fármacos, bien para la ansiedad, el estrés, el insomnio u otras indicaciones diversas.
En la mayoría de los casos, están indicadas por periodos de tiempo breves pero, se constata que la inmensa mayoría de los consumidores, lo hacen de forma indefinida o por tiempos prolongados, lo cual, predispone entre otros problemas; a la dependencia, la tolerancia, el abuso y el síndrome de abstinencia ante retiradas bruscas.
El paciente y en muchos casos el prescriptor, sobre todo, ante los elevados tiempos de espera, que según la gravedad de los casos, por lo general oscilan entre 45-60 días para las primeras citas y revisiones con un psicoterapeuta o con una unidad de salud mental de la sanidad pública, optan por instaurar esta medicación como primera línea de contención.
No todo el mundo puede costearse psicoterapia privada, no todo el mundo tolera los antidepresivos a la primera ni puede esperar a que hagan efecto en un mínimo de un mes, no todo el mundo obtiene beneficios inmediatos y suficientes con plantas medicinales, no todo el mundo puede aguantar crisis de pánico durante dos meses yendo una noche sí y otra también a los servicios de urgencias, con lo que ello conlleva para el servicio médico y para el propio paciente y no todo el mundo tiene los mismos mecanismos de afrontamiento.
Ante este panorama y con la intención de que el paciente gane algo de confianza encontrando alivio en los síntomas agudos y para poder continuar el abordaje con otro tipo de fármacos y con psicoterapia cuando estén disponibles, pacientes y prescriptores ponen en una balanza los efectos secundarios de estos fármacos y los efectos secundarios de la ansiedad o los de la indicación para la que se pautan y como hemos dicho, se decantan por el empleo del fármaco como primera línea de contención pero, no es esta una entrada para exponer el origen multifactorial del extendido uso de estos fármacos sino, para el desafío de dejarlos. De lo que no cabe duda es que es mejor no tomarlos y estar bien.
La dificultad para dejar este tipo de fármaco, va a depender del tiempo que se lleve tomándolo, del tipo de BZD que se toma (perfil, vida media y potencia ansiolítica) y de la dosis que se administra al día. No obstante, cada paciente necesita un abordaje individual.
Hay diversas estrategias, las más común y utilizada es la reducción gradual con pautas que oscilan entre un 10-20% de retirada del fármaco cada 2 semanas o de 1-2 mg de retirada de Valium (Diazepam) o dosis equivalentes en mg si se trata de otra BZD, cada 2 semanas.
En otros casos, cuando la BZD que se usa es potente y de vida media corta, por ejemplo Alprazolam, si es difícil la reducción gradual, por las grandes oscilaciones entre dosis que presenta el fármaco, se intenta una primera sustitución con otra BZD de vida media larga, por lo general Diazepam, para después ir dejándola, esta vez sí, con más eficacia pues su semivida, puede alcanzar las 200 horas y sus niveles son más estables (destacar que esta pauta es controvertida en ancianos, al margen de por el riesgo de caídas por ser muy miorrelajante, también por la dificultad que presentan en la eliminación de fármacos, lo cual favorecería su acumulación).
En esta segunda alternativa, la tabla de Ashton es especialmente útil, véase que una persona que toma 2 mg de Trankimazin diarios, para obtener la misma potencia ansiolítica, necesitaría 40 mg de Valium diarios y como Valium es muy miorrelajante, los primeros días no podría moverse de la cama, no obstante esto puede realizarse empezando a sustituir solo en algunas tomas y no haciendo el cambio completo, por ejemplo, empezar cambiando la dosis nocturna buscando una mejor tolerancia.
En este sentido, en ocasiones, puede ocurrir que los profesionales de la salud, no estén suficientemente familiarizados con la equivalencia entre los distintos tipos de BZD y se proceda a cambiar directamente un fármaco por otro, sin tener en cuenta dichas equivalencias, desencadenando un síndrome de abstinencia en el paciente, por haberse quedado cortos, que sería el equivalente a haber retirado el fármaco bruscamente o una cantidad muy superior a la tolerada.
Por ejemplo, cambiar un alprazolam de 1 mg cada 8 horas por un diazepam 5 mg cada 8 horas, es un error importante porque en vez de 15 mg necesitas 60 mg de diazepam o cambiar un lorazepam de 1 mg cada 8 horas por un diazepam de 5 mg cada 8 horas también es un error importante porque en vez de 15 mg de diazepam necesitas el doble, 30 mg.
Y finalmente, en otros casos, por lo general más graves, se intenta la sustitución con otro tipo de psicofármacos que no relataremos para no extenderse.

En cualquier caso, cuando de retirar una BZD se trata, es necesaria una estrecha vigilancia médica durante el periodo de retirada, apoyo psicoterapéutico y la aceptación por parte del paciente de que en muchos casos, puede ser un proceso lento y extenderse en el tiempo hasta 2 años.




martes, 8 de agosto de 2017

"Librad cada batalla, allá donde sea, siempre en la mente. Todo el mundo es enemigo, todo el mundo es amigo y es posible que varios sucesos puedan ocurrir a la vez. Vivid así y nada os sorprenderá, todo cuanto acontezca, será algo que ya hayáis visto"

martes, 1 de agosto de 2017

Trastorno negativista desafiante



Criterios del ODD (DSM-IV TR)

A). Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos seis meses y en el que están presentes cuadro o más de los siguientes comportamientos:
- Se encoleriza e interrumpe en pataletas
- Discute con adultos
- Desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus ordenes o demandas
- Molesta deliberadamente a otras personas
- Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
- Es susceptible o fácilmente molestado por otros
- Colérico, resentido
- Rencoroso o vengativo

B). Deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral.

C). Los comportamientos no aparecen exclusivamente en el trascurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.

D). No se cumplen los criterios de trastorno disocial y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los del trastorno antisocial de la personalidad.

jueves, 20 de julio de 2017

Sobre la paradoja de los antidepresivos y el suicidio

Bajo la premisa de que los trastornos anímicos requieren un abordaje multidisciplinar, llevamos ya unos años alojados en la montaña rusa que supone el debate acerca de si el tratamiento con antidepresivos supone aumentar el riesgo de conductas suicidas, sobre todo, en pacientes menores de 25 años. Dejando a un lado las bases bioquímicas y neurobiológicas, los estudios más recientes coinciden en que puede aumentar el riesgo de ideación o comportamiento suicida y agresividad pero no el riesgo de consumación del suicidio, en cuyo caso, lo disminuiría. Una de las principales causas de suicidio consumado es el trastorno depresivo mayor no tratado y este tipo de trastornos contemplan en sí la ideación suicida. Por lo tanto, el famoso recuadro que incluyen en su prospecto muchos antidepresivos de primera línea, alertando de la posibilidad de un aumento del riesgo de conductas suicidas en la fase inicial del tratamiento, lejos de entenderse como una alerta en el sentido de que es recomendable aumentar la vigilancia sobre las personas afectadas, se ha demostrado que en la comunidad médica se ha traducido en una disminución significativa de la prescripción de estos medicamentos, con el consecuente aumento de trastornos depresivos mayores no tratados farmacológicamente.