Tras el suceso traumático, como puede ser la muerte de un ser querido, la
clínica característica del TEPT, consiste en una reacción emocional intensa de
miedo, indefensión u horror, junto a recuerdos intrusivos y sueños recurrentes
sobre el acontecimiento, que en ocasiones, incluyen la sensación de revivir
dicho suceso (flashbacks), del mismo modo, se suele presentar; embotamiento
persistente, sentimientos de culpa, evitación generalizada e hiperactivación
autonómica, que puede conllevar; insomnio, irritabilidad, ira, sobresaltos,
hipervigilancia y dificultad de concentración. En los casos más graves, pueden
estar presentes alucinaciones auditivas e ideación paranoide.
Cabe mencionar también, el denominado “síndrome del falso recuerdo”,
en el que, con el paso del tiempo, se acaba distorsionando el recuerdo de la
experiencia traumática vivida, provocando un cambio en el contenido de la
misma. Finalmente, es habitual, que toda esta sintomatología referida, aparezca
con cierto retraso en el tiempo y este aspecto, al margen de la vulnerabilidad
individual de cada persona, suele estar en relación con variables como la
intensidad y la duración del acontecimiento traumático, pues no se vive del
mismo modo, la pérdida brusca de un familiar en un accidente de tráfico que
cuidándolo durante meses por una enfermedad terminal.
Medicina General. Trastornos psicosomáticos. Trastornos anímicos. Mindfulness. Tabaquismo. Nutrición y dietética.
jueves, 27 de octubre de 2016
miércoles, 26 de octubre de 2016
Epidemiología del TEPT
“El trastorno por estrés postraumático, es un
síndrome que se desarrolla a causa de una experiencia traumática, y persiste
durante más de un mes. El factor de riesgo principal, es una vulnerabilidad
personal manifestada a través de un trastorno psiquiátrico actual o previo,
antecedentes genéticos, y antecedentes familiares de trastorno mental,
particularmente depresión, ansiedad y alcoholismo, suponiendo estas tres
entidades, la comorbilidad más frecuente”. La prevalencia
en la población general oscila en torno al 1-3%, aunque hay estudios que
indican tasas mucho más amplias y parece ser que existe una mayor
vulnerabilidad en el sexo femenino.
martes, 25 de octubre de 2016
domingo, 23 de octubre de 2016
Estrés y trastornos psíquicos
El estrés constituye un factor etiológico probado en la génesis y el
mantenimiento de diversos trastornos emocionales. “Belloch, Sandín y Ramos (2008) señalan una relación clara entre el
estrés y; el trastorno de ansiedad, el TEPT, el trastorno obsesivo compulsivo,
los trastornos somatoformes, los trastornos disociativos, los trastornos del
estado de ánimo, la depresión y los trastornos psicosomáticos”.
Resaltar que, dentro de los trastornos por ansiedad, además del TEPT y el TOC
referidos, se incluyen; el trastorno de pánico con o sin agorafobia, los
trastornos fóbicos como la agorafobia, las fobias específicas y la fobia
social, el trastorno de ansiedad generalizada, los trastornos de ansiedad
inducidos por causa médica o abuso de sustancias, el estrés agudo y la ansiedad
asociada a la infancia y adolescencia.
sábado, 22 de octubre de 2016
Estrés y trastornos físicos
En la actualidad, aceptamos
que prácticamente todos los sistemas de nuestro organismo pueden ser potencialmente
vulnerables al estrés. El estrés genera diferentes disfunciones como
consecuencia de cambios fisiológicos y bioquímicos que provocan la activación
del sistema nervioso. “La reactividad
al estrés, actúa mediante diversos
mecanismos de respuesta relacionados entre sí, sobre diversos sistemas, órganos y tejidos”.
El estrés parece estar relacionado sobre todo, con la génesis y el
mantenimiento de enfermedades cardiovasculares, tales como la enfermedad
coronaria y la hipertensión arterial, de enfermedades respiratorias como el
asma, de enfermedades del aparato digestivo como la úlcera gastroduodenal y el colon irritable,
de enfermedades del sistema endocrino como la diabetes tipo II, de enfermedades dermatológicas
como la urticaria o el prurito, de enfermedades reumatológicas como la artritis
reumatoide y la fibromialgia, de trastornos neurológicos como la cefalea, las crisis
de epilepsia y las exacerbaciones de la
esclerosis múltiple, entre otras. Finalmente se ha relacionado al estrés con la
activación de procesos cancerígenos.
jueves, 20 de octubre de 2016
Mecanismos de reactividad al estrés
A lo largo de la
historia, diversos autores han estudiado los mecanismos de reactividad del
organismo ante situaciones estresantes, siendo los estudios más relevantes los
que realizaron Bernard (1879), Cannon (1932) y Seyle (1982). En la actualidad,
se acepta en base a ellos, que el estrés produce una reacción fisiológica generalizada
a través de respuestas mediadas por el sistema nervioso autónomo, sobre
distintos sistemas orgánicos, como el cardiovascular, el respiratorio, el endocrino,
el digestivo y el inmunitario, coordinadas por las regiones superiores del
sistema nervioso central; hipotálamo, hipocampo y tronco cerebral. Del mismo
modo, es interesante apuntar el aporte de Seyle (1982), según el cual, define
las fases del estrés, considerando que la respuesta del organismo al estrés
mantiene un orden cronológico, instaurándose primero una fase de alarma que da
paso a una fase de resistencia adaptativa y finaliza en una tercera fase de
agotamiento
miércoles, 19 de octubre de 2016
Concepto de estrés
La organización mundial de la salud, define estrés como el conjunto de reacciones
fisiológicas que prepara a nuestro organismo para la acción. El DSM-IV, no considera al estrés
como un trastorno diferenciado, sólo especifica cuándo el estrés está causando
una situación patológica, como es el caso del TEPT o el trastorno por estrés
agudo. En base a los estudios actuales,
podemos concluir en que el estrés, “es una defensa natural del organismo que
sirve para hacer frente a demandas excepcionales, desencadenando un importante
aumento del nivel de activación
fisiológica y cognitiva”. Desde el punto de vista cognitivo, el estrés es
considerado como una mala adaptación a situaciones graves o continuadas en el
tiempo y desde el punto de vista fisiológico, el estrés estaría modulado por la
interacción de diferentes regiones cerebrales, como son; la amígdala, el núcleo
accumbens y la sustancia gris periacueductual, todas ellas coordinadas por la
activación del hipotálamo y el hipocampo".
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