Medicina General. Trastornos psicosomáticos. Trastornos anímicos. Mindfulness. Tabaquismo. Nutrición y dietética.
martes, 25 de octubre de 2016
domingo, 23 de octubre de 2016
Estrés y trastornos psíquicos
El estrés constituye un factor etiológico probado en la génesis y el
mantenimiento de diversos trastornos emocionales. “Belloch, Sandín y Ramos (2008) señalan una relación clara entre el
estrés y; el trastorno de ansiedad, el TEPT, el trastorno obsesivo compulsivo,
los trastornos somatoformes, los trastornos disociativos, los trastornos del
estado de ánimo, la depresión y los trastornos psicosomáticos”.
Resaltar que, dentro de los trastornos por ansiedad, además del TEPT y el TOC
referidos, se incluyen; el trastorno de pánico con o sin agorafobia, los
trastornos fóbicos como la agorafobia, las fobias específicas y la fobia
social, el trastorno de ansiedad generalizada, los trastornos de ansiedad
inducidos por causa médica o abuso de sustancias, el estrés agudo y la ansiedad
asociada a la infancia y adolescencia.
sábado, 22 de octubre de 2016
Estrés y trastornos físicos
En la actualidad, aceptamos
que prácticamente todos los sistemas de nuestro organismo pueden ser potencialmente
vulnerables al estrés. El estrés genera diferentes disfunciones como
consecuencia de cambios fisiológicos y bioquímicos que provocan la activación
del sistema nervioso. “La reactividad
al estrés, actúa mediante diversos
mecanismos de respuesta relacionados entre sí, sobre diversos sistemas, órganos y tejidos”.
El estrés parece estar relacionado sobre todo, con la génesis y el
mantenimiento de enfermedades cardiovasculares, tales como la enfermedad
coronaria y la hipertensión arterial, de enfermedades respiratorias como el
asma, de enfermedades del aparato digestivo como la úlcera gastroduodenal y el colon irritable,
de enfermedades del sistema endocrino como la diabetes tipo II, de enfermedades dermatológicas
como la urticaria o el prurito, de enfermedades reumatológicas como la artritis
reumatoide y la fibromialgia, de trastornos neurológicos como la cefalea, las crisis
de epilepsia y las exacerbaciones de la
esclerosis múltiple, entre otras. Finalmente se ha relacionado al estrés con la
activación de procesos cancerígenos.
jueves, 20 de octubre de 2016
Mecanismos de reactividad al estrés
A lo largo de la
historia, diversos autores han estudiado los mecanismos de reactividad del
organismo ante situaciones estresantes, siendo los estudios más relevantes los
que realizaron Bernard (1879), Cannon (1932) y Seyle (1982). En la actualidad,
se acepta en base a ellos, que el estrés produce una reacción fisiológica generalizada
a través de respuestas mediadas por el sistema nervioso autónomo, sobre
distintos sistemas orgánicos, como el cardiovascular, el respiratorio, el endocrino,
el digestivo y el inmunitario, coordinadas por las regiones superiores del
sistema nervioso central; hipotálamo, hipocampo y tronco cerebral. Del mismo
modo, es interesante apuntar el aporte de Seyle (1982), según el cual, define
las fases del estrés, considerando que la respuesta del organismo al estrés
mantiene un orden cronológico, instaurándose primero una fase de alarma que da
paso a una fase de resistencia adaptativa y finaliza en una tercera fase de
agotamiento
miércoles, 19 de octubre de 2016
Concepto de estrés
La organización mundial de la salud, define estrés como el conjunto de reacciones
fisiológicas que prepara a nuestro organismo para la acción. El DSM-IV, no considera al estrés
como un trastorno diferenciado, sólo especifica cuándo el estrés está causando
una situación patológica, como es el caso del TEPT o el trastorno por estrés
agudo. En base a los estudios actuales,
podemos concluir en que el estrés, “es una defensa natural del organismo que
sirve para hacer frente a demandas excepcionales, desencadenando un importante
aumento del nivel de activación
fisiológica y cognitiva”. Desde el punto de vista cognitivo, el estrés es
considerado como una mala adaptación a situaciones graves o continuadas en el
tiempo y desde el punto de vista fisiológico, el estrés estaría modulado por la
interacción de diferentes regiones cerebrales, como son; la amígdala, el núcleo
accumbens y la sustancia gris periacueductual, todas ellas coordinadas por la
activación del hipotálamo y el hipocampo".
miércoles, 6 de julio de 2016
Principales conceptos de los trastornos psicosomáticos
La
psicología psicosomática consiste en formular de manera empírica las leyes que
rigen las relaciones entre un acontecimiento psicológico y otro fisiológico que
coinciden en el tiempo y al mismo tiempo podemos decir que consiste en formular
las leyes entre procesos psicológicos y actividad neuroendocrina e inmunológica
y también lo relativo a las influencias socio ambientales y las respuestas
psicoorgánicas. En definitiva, el objetivo fundamental de su estudio es la
enfermedad entendida como una conjunción necesaria de factores biológicos,
psicológicos y sociales y en función de ello encamina el diagnóstico y
tratamiento.
Por
otro lado, podemos establecer que los objetivos de la psicología psicosomática
van encaminados a reconocer los modos en los que se expresa la angustia, los
momentos en los que aparece la tensión, las razones de porqué un contexto
genera un papel patológico, saber ubicar el origen de una pérdida afectiva o
una herida narcisista, saber ubicar los periodos de crisis que amenazan la
homeostasis biopsicosocial, conocer los perfiles de los distintos tipos de
personalidad psicosomática, saber qué tipo de organizaciones psíquicas
convierten al sujeto en más vulnerable y comprender qué particularidades del
desarrollo infantil pueden favorecer dichas organizaciones psíquicas.
La
psicología psicosomática se aplica con intervenciones subjetivas y de forma individual, en sujetos que no
presentan causa orgánica. La dinámica del proceso de enfermar se fundamentaría
en la reactividad al componente psicológico, el cual, actuaría mediante
diversos mecanismos de respuesta predominantemente fisiológicos y relacionados
entre sí, sobre diversos sistemas, órganos y tejidos, provocando enfermedad.
Actualmente no se pone en duda la relación entre los conflictos psíquicos como
el estrés y los trastornos orgánicos y emocionales de diversos tipos, pudiendo
provocar trastornos en prácticamente todos los órganos del cuerpo humano y
pudiendo ser responsable de los diversos trastornos por ansiedad y trastornos
afectivos. Al componente psicológico se le puede caracterizar en su relación
con la enfermedad; como factor de riesgo desencadenante, como variable
responsable del desarrollo, como variable de agravamiento y cronificación de la
enfermedad y como factor de riesgo junto a otras variables (antecedentes
familiares de enfermedad, edad, hábitos tóxicos, hábitos generales,
enfermedades previas, ambiente, etc).
Podemos
asegurar que todos los sistemas orgánicos pueden ser potencialmente vulnerables
al componente psicológico o dicho de otra forma, todos pueden convertirse en
expresión corporal patológica de un conflicto psicológico, de manera que el
cuerpo actúa como canal de expresión del malestar psicológico. Particularmente
desde el enfoque psicosomático, utilizaremos los términos: somatización y los
mecanismos de desplazamiento, emigración, sustitución, simbolización y
psicosis, cuyo abordaje será fundamental en terapia. Poniendo un ejemplo, el
tracto gastrointestinal es una de las localizaciones u órganos diana más
frecuentes de los trastornos producidos por el estrés (componente psicológico),
debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas del sistema autónomo que
lo inervan. Se ha asociado fundamentalmente a la úlcera gastroduodenal y
al síndrome de colon irritable. En definitiva, el componente psicológico, actúa
sobre el componente corporal con tal transcendencia, que repercute en el
inicio, mantenimiento y recuperación o no de la enfermedad y esta conexión se
fundamenta en la existencia de complejas
vías neuroanatómicas y neuroendocrinas que se activan con la percepción
del conflicto psíquico y repercuten fisiológicamente en la enfermedad.
Del
mismo modo es importante recordar que la persona candidata a padecer un
trastorno psicosomático se caracteriza porque
hay una gran dificultad en ella para establecer la coincidencia entre lo
psíquico y lo físico, una dificultad para encontrar ese nexo y son personas que
suelen coincidir en una serie de requisitos tales como: tener una lesión
orgánica detectada por técnicas médicas, tener una gran dificultad para
exteriorizar los conflictos afectivos, tener un plano relacional afectivo
pobre, una gran adaptación al medio, un mecanismo de defensa de desvinculación
de la realidad, pragmatismo, carencia de subjetividad, alta resistencia a los
tratamientos médicos y psicoterapéuticos y una tendencia a la Alexitimia.martes, 5 de julio de 2016
Enfermedades raras
Enfermedad
rara es aquella que tiene una prevalencia de menos de 5 casos por 10.000
habitantes, lo que equivale a un 6-8% de la población europea. Esto equivale a
29 millones de afectados en Europa y a 3 millones en España.
A
pesar de la baja prevalencia, son enfermedades muy importantes en la vida de
las personas que las padecen, debido a que en la mayoría de los casos, son
trastornos crónicos y graves, que suelen aparecer a corta edad aunque también
en la edad adulta. Estas personas requieren un tratamiento adecuado con todos
los recursos al alcance, entre ellos, los recursos psicológicos, junto a un
enfoque multidisciplinar.
Los
principales hándicaps presentes en el abordaje de este tipo de enfermedades son:
la dificultad en el diagnóstico precoz, la falta de enfoque multidisciplinar y
la escasez de información y apoyo en el momento del diagnóstico. Por todo ello
la labor del Psicólogo se tornará de vital relevancia.
Hay
una serie de características que suelen compartir las enfermedades raras y que
son las siguientes: son hereditarias y habitualmente se inician en la edad
pediátrica. Son de carácter crónico y progresivo, asociándose a elevada
discapacidad, morbilidad y mortalidad. Son complejas en su etiología,
diagnóstico y pronóstico. Requieren un abordaje multidisciplinar.
Los
principales ejemplos de enfermedades raras, sin entrar en su descripción son
los siguientes: las Ataxias, el Síndrome
de Beckwith- Wiedemann, la Distonía muscular, la Enfermedad de Huntington, la Epidermolisis Bullosa, la Extrofía
vesical, la Leucodistrofia,
la Neurofibromatosis, la Osteogénesis imperfecta, la Paraparesia espástica familiar, los Quistes de Tarlov, el Síndrome de Apert, el Síndrome de Williams, la Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (Rendu
Osler Weber), y la enfermedad de Von
Hippel Lindau.
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